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Hoy doy gracias a la vida por hacerme como soy. Intensa, testaruda y luchona. Dicen que ojos que no ven, corazón que no siente. Las mentiras piadosas no tienen nada de piedad. El que busca, encuentra – me dijeron. Y si bien lo que encontré fue horrible y doloroso, en mi cabeza da vueltas una de las frases más importantes que mi madre me ha enseñado:

“…y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32)

Muchas veces nos da miedo la verdad, pero olvidamos que temer a la verdad, es temer a la libertad. Hay quienes dicen que las personas más libres son las más solas. No sé si eso sea cierto, pero puedo decir que en muchas ocasiones he confrontado con la verdad y en respuesta he recibido desprecio, humillación y rechazo.

Soy humana, y a una parte de mí le rompe el corazón. Sin embargo, hoy, aunque me duele mucho, estoy agradecida porque en mi búsqueda por la verdad, he encontrado libertad. Si bien hay cosas de las que aún no me libero, reconozco el poder que me ha dado conocer la verdad. Quizá hay más verdades que afrontar, y muchas veces serán dolorosas. Quizá hay verdades para las que aún no estoy lista, pero me llena de vitalidad saber que cada día tengo la oportunidad de decidir quién quiero ser.

A veces duele luchar, terminar agotada, herida y un poco perdida, sólo para descubrir que la guerra no ha terminado. Duele perder una batalla y ser humillado públicamente en medio de la derrota. Es duro creer que has vencido y recibir una puñalada en la espalda. Es devastador salir de la arena con huesos rotos, heridas profundas, la dignidad pisoteada y el corazón hecho pedazos para después ser recibido con comparaciones injustas, porque el valor de tu lucha personal no está sujeto a medición de terceros. Pero cada vez que pierdo, y tengo miedo de salir de nuevo a la arena, recuerdo las palabras de Theodore Roosevelt:

No es el crítico quien cuenta, ni el que señala con el dedo al hombre fuerte cuando tropieza o el que indica en qué cuestiones quien hace las cosas podría haberlas hecho mejor. El mérito recae exclusivamente en el hombre que se halla en la arena, aquel cuyo rostro está manchado de polvo, sudor y sangre, el que lucha con valentía, el que se equivoca y falla el golpe una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y sin limitaciones. El que cuenta es el que de hecho lucha por llevar a cabo las acciones, el que conoce los grandes entusiasmos, las grandes devociones, el que agota sus fuerzas en defensa de una causa noble, el que, si tiene suerte, saborea el triunfo de los grandes logros y si no la tiene y falla, fracasa al menos atreviéndose al mayor riesgo, de modo que nunca ocupará el lugar reservado a esas almas frías y tímidas que ignoran tanto la victoria como la derrota” (1910)*
* Fragmento  del discurso La Ciudadanía en una República que Roosevelt pronunció en La Sorbona (Universidad de París, Francia) en 1910.

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3 thoughts on “L I B R E

  1. Simplemente, GRACIAS! Encontre este blog por una amiga que lo compartió en facebook, la entrada de “NO ME DIGAS NENA”; inmediatamente estaba ansiosa de leer más, y asi fue encontre “LIBRE”.
    Las palabras de Theodore Roosevelt han llenado me alma en duda para hecerla sentir llena y sobre todo libre. Gracias!

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