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Después de la tristeza, el enojo y la ansiedad, hoy me encuentro en un mejor lugar. Muchas cosas han sucedido después de aquel Viernes por la noche. Sin duda alguna tenía razón cuando hablaba de la importancia de darle tiempo al maldito tiempo. Ha sido un proceso difícil, lleno de dudas, incertidumbre, dolor y miedo. No sé si esté lista para volver a confiar, pero puedo decir con certeza que hoy me encuentro en el camino que lleva directo a la libertad. No es fácil perdonar cuando no han habido esfuerzos por redimir el daño, pero es posible.

No más dolor, no más resentimiento… sólo perdón.

Me enseñaste que soy capaz de poner mi ego a un lado. Que soy capaz de amar incondicionalmente y que, aunque duele, puedo ser la persona que deseo ser. También me enseñaste la importancia de poner límites. Me enseñaste que no debo ignorar las señales de alerta ya que la intuición jamás se equivoca. Me enseñaste que el amor, por más grande y puro que sea, no es un remedio a las terribles cadenas de la vergüenza que a veces aprisionan a la pareja.

Contigo descubrí que a veces nos ponemos en un pedestal sin notarlo. Así es, tenías razón. Gracias por abrirme los ojos. Hoy entiendo que una pareja es entre iguales, y yo inconscientemente te elegí sabiendo que te llevaba ventaja. Siempre le he huido a las personas que sé que pueden cuestionarme. Yo sabía que mi carga era muy pesada y que jamás podrías ayudarme a cargarla. Perdóname. Yo sé que jamás te pedí que cargaras con mi bagaje, pero sé que cuando amas haces todo lo posible por ayudar a tu pareja. Hoy entiendo tu frustración al ver que por más que querías no contabas con los recursos para hacerlo. Recuerdo momentos específicos en los que tu frustración era tan grande que el sentimiento de impotencia se apoderaba totalmente de ti.

No justifico las decisiones que tomaste, pero te perdono. No necesitas pretender que no existo, que lo que vivimos nunca sucedió. Tanto lo bueno como lo malo nos ha traído a donde estamos. Yo también he tomado decisiones equivocadas por culpa del dolor y la vergüenza. No te voy a mentir. Me desmoroné. Me perdí a mí misma. Lloré, grité, pataleé. Pero gracias a este proceso he comenzado a reconstruirme sobre los escombros.

Gracias por estos años. Gracias por intentar. Gracias por formar parte de mi historia. El capítulo por fin ha concluido. Hoy miro con entusiasmo a esta página en blanco. La primera del próximo capítulo. No sé cómo terminará, pero sé como comienza: sin ti.


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3 thoughts on “Lo que me enseñaste

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